17/12/16

LOS CUADERNOS DE QUEJAS



En los “cuadernos de quejas” de la nobleza se desprendía un apego a los privilegios sociales y políticos, dando ciertas concesiones hacia determinadas reformas fiscales. En lo político defendían un recorte de las prerrogativas de la monarquía absoluta y de los ministros. Apelaban a un legislativo que recortara los poderes de éstos y donde ellos tuvieran un papel principal. En algunos ejemplos recuerdan al modelo bicameral inglés. En esto último coincidirían con los redactados por el Tercer Estado.



En los del clero se manifiesta una retórica abiertamente reaccionaria en contra de los cambios en las mentalidades introducidas por las ideas ilustradas y por la tolerancia cada vez mayor hacia los protestantes. Pedían la protección del Rey para mantener junto a él, el tradicional orden que se creía el único y justo. Se sentían amenazados ( sobre todo en las poblaciones rurales que veían como eran “invadidas” por las ideas llegadas en panfletos de la ciudad) ante unos nuevos e inciertos tiempos y por esto mismo declaraban la necesidad de reformas administrativas y judiciales de igual signo que las propugnadas por los nobles.

En los "cuadernos de quejas" del Tercer Estado se observa una diferenciación según las zonas. En las rurales el problema constitucional pasas casi inadvertido y se centran sobre todo en la denuncia de los abusos de los derechos feudales, de los abusos de los recaudadores de impuestos, del diezmo y de las quintas de soldados para el ejército real. Los redactados en las ciudades expresaban más a las claras el pensamiento de una burguesía inquieta, donde se manifestaba con claridad un deseo de reformas estructurales en el aparato estatal. Se exigía la libertad de palabra, reunión y comercio, y la igualdad civil entre los tres estados... En cuanto a la forma que debían tomar los Estados Generales pedían una sola asamblea donde se votase por cabeza y no por estamento. Más que clérigos y nobles se sentían los representantes de la nación y por ello defendían la necesidad de una nueva Constitución política para Francia. En conclusión todas aquellas ideas que magistralmente resumiría el diputado Sièyes en su famosísimo panfleto ¿Qué es el Tercer Estado?.

Autores como Soboul o Rudé de matriz ideológica materialista han basado sus trabajos en su interpretación central de la Revolución Francesa: el tránsito del feudalismo al capitalismo. Y por ello todo proceso evolutivo lo han caracterizado como un avance de las formas de producción capitalistas y de la ideología del liberalismo económico. En los "cuadernos de quejas" no lo observamos con tanta claridad. La ambigüedad en lo económico tiene mucho que ver con los localismos. Cada región proponía medidas liberalizadoras para el comercio de sus productos y manufacturas pero también sostenían la defensa de sus antiguas tradiciones que iban sumadas a la petición de un proteccionismo por parte del Estado de sus manufacturas y productos frente a la competencia de otros mercados.

Pero en términos generales podemos concluir que casi unánimemente se pedía una reforma política de la nación ( ya sea de tendencias reaccionarias como innovadoras) y de un rechazo de las cargas feudales por parte de las clases populares. Este "cuarto estado", como lo han llamado Rudé y Soboul, impedirá un futuro entendimiento entre nobleza y burguesía, y sería lo que haría dinamizar el proceso revolucionario posterior hacia una fase más radical de la que se aventuraban en los “cuadernos de quejas” de la primavera de 1789.


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